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Ante todos estos artÃculos, vale entonces ampliar los interrogantes.
La infidelidad nace con el hastÃo, el aburrimiento, la búsqueda no programada. Es decir: no siempre somos infieles por castigo o por culpa del otro. Pero ¿si el erotismo desapareció?.

Hace poco hablábamos de los problemas que si o si sobrevienen cuando decidimos convivir en pareja, y es que hacer que dos personalidades, crianzas, estilos de vida, puntos de vista, ideas y gustos, se acomoden y consigan conciliar diferencias para vivir en paz, es ciertamente un trabajo de años.
Generalmente el primer problema surge de la propia rutina, el pasar mucho tiempo juntos hace que comencemos a ver cada vez mas y mas seguido todo lo que nos molesta de esa otra persona, detalles que hasta ese momento quizás no significaban nada o que se toleraban bien, en convivencia pueden ser los causantes de grandes discusiones.

Todas las parejas discuten, es algo que tiene que ver con la misma pasión, los celos, el gusto, la adaptación a estar con alguien, al intercambio de opiniones, a conocer al otro y hasta a convivir…es normal.
Si bien sabemos que esto es común, hay relaciones que bien pueden llevarse el calificativo de “tormentosas” y a sabiendas que las discusiones continuas no le hacen bien a nadie, se agrega otro inconveniente al saber que además esto puede darnos problemas de salud.

